Mapeo

:: El Indio ::

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Mi nombre es Eduardo Víctor Escudero Agüero, nací en el 65, el 13 del 10.
Fui a Nuestra Señora del Calvario en Valle Hermoso. Me crie en Vaquerías, Colonia del Daspu. Alquile caballos y hacía de guía.
Vine a Córdoba a los16 años, hice la colimba en Neuquén, cuando salí, me fui de gira mochilera por Argentina y Brasil hasta los 24 años. Después estuve en Canadá durante años, allí arme un taller literario y un taller de dibujo con el profe de gimnasia, llene de murales el lugar. Me recibí de electricista domiciliario, pinte cerámicas y aprendí sociología, Cuando volví al barrio me compre un aerógrafo y pinte todo lo que se me cruzo desde remeras, locales, motos, cascos, etc. En el 96 pusimos un local de tatuajes con un amigo en la calle Belgrano, nos fue muy bien, enderece mi vida completamente. En el 99 se venció el contrato pero yo ya estaba con mi nuevo proyecto el 990 con Cani y el Mauri Rosenberg, en el 2000 inauguramos el 990 arte club, con la presencia de Manu Chao en noviembre. De ahí en más fue una catarata de eventos culturales imparables, pintores, músicos, escultores, bandas, muestras, talleres de toda índole artística, cumpleaños, casamientos y hasta el velorio de mi amigo Bam Bam. Una película local que me llena de orgullo haber participado de “De Cavana” y la marcha cultural en contramano con Jorgito Cuello. Durante los últimos 4 años fui percusionista de la banda los Manyines, fue increíble, tocamos en el acampe contra Monsanto, marcha de la memoria, marcha por la despenalización y en todo lugar posible. Actualmente conservo mi estudio de tatuajes y tatúo, sigo tocando en los talleres de percu y capoeira, armo las fechas y eventos culturales junto a Claudia mi socia mujer y madre de mis hijos Genaro y Eloisa.
Promuevo el arte en todas direcciones y agradezco a la familia 990 que son muchos.

 

Miro a nuestra obra, que es más que un bar, y pienso en lo afortunados e increíbles momentos de arte, música, amistad y alegrías que vivimos dentro de él. Abrir sus puertas a toda expresión cultural es un honor y un orgullo. Gracias.

El maestro me da su bendición, me dio su sabiduría y me inicio en el mundo de la percusión, así desde donde esta me sigue guiando, y cada día que pasa desde su partida, siempre hay anécdotas y recuerdos que siguen fluyendo de los alumnos, testigos u oyentes, que compartimos momentos de alegrías, dolor o gloria, siempre presente en nuestro mundo de música y noches, gracias Bam Bam.
No soy del mar ni de la selva, ni del desierto, mi parte animal vive en las montañas, cuando descanso y sueño voy a lo más alto y planeo… en paz y silencio, sin buscar nada… solo el viento en mi cara y el sol en mi cuerpo,,, el Champaqui es mi refugio… Gracias Apus.

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