Música

Música para camaleones

Canciones para escuchar entre los árboles

fauna

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Todos los viernes de marzo y abril a las 21 horas
Puntual | Capacidad limitada | No se suspende por lluvia
Bono contribución $2 | Conseguí tu anticipada en Entre Ríos 40
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Viernes 6 de marzo | 21 hs.
Fauna (Luján de Cuyo – Mendoza)
Tropical – Latina – Reggae

Federico Rodríguez: Programación + letras + voz
Cristian Del Negro: Programación + letras + voz
Matías Leceta: Dj
Claudio Fernández: Visualista

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Catar_sys y Color kit son Fauna, una banda que surge en 2003 con el propósito de fusionar diversos estilos –de la cumbia villera al funk- con ritmos electrónicos. Presentarán en el CCE.C su primer disco La manita de Fauna, devolveme tu flashear donde condensan la evolución de un proyecto, en principio instrumental y ahora enriquecido con cánticos ragas y hiphoperos.

www.myspace.com/faunapower | www.myspace.com+vjcentero

Programa:

Viernes 13 de marzo | 21 hs.
Matilda (Rosario)
Tecnopop – electro – indielectrónica
www.myspace.com/matildapop

Viernes 20 de marzo | 21 hs.
Introva (Rafaela – Córdoba)
Minimalista – Acústica
www.myspace.com/introva

Viernes 27 de marzo | 21 hs.
Rosal (Buenos Aires)
Pop / Acústica / Folk
www.myspace.com/rosalmusica

Viernes 3 de abril | 21 hs.
Proyecto Cocktail (Córdoba)
Pop – Rock
www.myspace.com/proyectococktail

Viernes 17 de abril | 21 hs.
Antipop (Buenos Aires)
Rock – Powerpop – Electrónica
http://www.myspace.com/antipopmusicuk

Viernes 24 de abril | 21 hs.
Vera Baxter (Rosario)
Trip Hop – Folk – Alternativa
www.myspace.com/verabaxter

***

—¿Dónde está el bosque?– preguntó ella en la esquina de Boulevard San Juan e Independencia.

–Re cerca– contestó él a la vez que le miraba sin disimulo la minifalda y se estremecía porque la brisa se filtraba por el flequillo mojado de esa chica que parecía no ser de aquí un perfume fascinante y desconocido se le metía por la nariz.

–Mirá -balbuceó –bajá por ésta…. mmm… una cuadra…, dos cuadras, y cuando llegues a Entre Ríos, doblá a la derecha; a mitad de cuadra, sobre la derecha, vas a ver una casa vieja de color rosa. Entrá y andá hasta el final; al fondo vas a ver los árboles.

–Gracias– dijo ella con timidez, mientras se agarraba la pollera porque ahora la brisa ya era viento.

Mientras caminaba contando las calles como si fueran muchas, evocó aquel día cuando era chica y se encontraba en el cumpleaños de Luciana, rodeada de niños que no conocía. Como parte de la fiesta había una simpática animadora que cada 21 minutos exactos, y tras haber permitido al grupo de infantes devorar alguna de las delicias de turno, regresaba y les ofrecía realizar cierta actividad para que pudieran jugar y conocerse.

Ella recuerda haber estado reposando sentada sobre un tronco cubierto con un almohadón violeta que seguramente la mamá de la cumpleañera había robado del cuarto de su nena minutos antes de la llegada de las visitas, cuando escuchó traídas por el viento –el mismo que soplaba ahora mientras bajaba por la Independencia– una ráfaga de palabras:

–A ver Luciana, si fueras un animal, ¿qué animal te gustaría ser?

Y la multitud de chicos, de repente, abandonó sus puflitos; algunos se metieron en la boca, con rapidez, la última tutuca que sostenían en sus pequeñas manos transpiradas.

Y Luciana, desconcertada contestó:

–Ehhh… un camaleón, aunque no sé bien cómo es.

Los chiquitos, aunque ninguno conocía al animal en cuestión, rieron a gritos tan lozanos como histéricos. Y la animadora, más desorientada que Lucianita y con temor a perder el control, detuvo los alaridos explicando con nervios, ignorancia y ternura:

–El camaleón es un reptil que tiene una lengua muy larga y pegajosa y dos ojos que pueden mirar para muchos lados a la vez. Su característica más curiosa es que su piel cambia de color según su estado de ánimo y vive trepado a los árboles.

Ella recordó haberse reído tanto como los chicos desconocidos de aquel aniversario y deseó que le pre guntaran, en ese momento: ¿si fueras un animal, qué animal te gustaría ser?

Ya estaba llegando a la esquina, tenía que doblar a la derecha. Siguió media cuadra, entró por la gran puerta de madera y recorrió los 50 metros hasta llegar al bosque.

Ahí estaban los árboles y esa noche ella quería ser un camaleón.

Ilustración literaria del Ciclo Música para Camaleones
por Natalia Dora Spollansky.

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Este ciclo cuenta con el apoyo de

mercobus

http://www.mercobus.com.ar

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