Artes Visuales

Arte al borde del arte

Museo Municipal de Bellas Artes Dr. Genaro Pérez
inaugura 9 de octubre de 2008
20 hs.

El arte al borde del arte :: Muestra

Desafiar sus propios límites ha sido uno de los caminos más frecuentemente recorridos por el arte en el último siglo. Correrse del lugar cómodo, aquel alcanzado por los artistas de las generaciones anteriores, aquel consagrado por la crítica y los mercados, ha sido una de las metas de los jóvenes creadores.

Históricamente, los avances tecnológicos han operado en forma dialéctica con los nuevos lenguajes.
Los medios masivos de comunicación sumados a las posibilidades que ofrecen los ordenadores como herramientas de manipulación y distribución de productos multimedia (imagen-sonido-texto), han cambiado los conceptos de producción y recepción de la obra de arte. En particular si consideramos las posibilidades que algunas obras ofrecen al visitante tradicional, de intervenir por medio de distintas interfaces en la construcción de la obra, transformándose de espectador en inter- actor.

El arte al borde del arte es una muestra que combina el accionar de varias generaciones de creadores que dedican sus mejores esfuerzos a la producción de obras, partiendo del diálogo con las nuevas tecnologías.

Obras que integran la muestra

Kinóptico

El Kinóptico de Jorge Schneider, uno de los creadores más activos y multifacético que ha dado Córdoba, es la primer obra con nuevas tecnologías premiada en la Argentina. La obra obtuvo el Premio Único del LVII Salón Nacional del año 1968 y contó con la participación del artista plástico Eduardo Giusiano. Este generador electro-mecánico de imágenes en 3D, acciona motores que mueven un sistema de luces y lentes giratorios, que producen capas superpuestas de imágenes en constante transformación. El Kinóptico se presenta en esta ocasión en una puesta audiovisual resultado del trabajo de dos artistas sonoros. Por un lado Julio Catalano propone la interacción con un sistema controlado por ordenador que compone estructuras sonoras a partir de la lectura y sensado de la proyección de las imágenes tridimensionales. Estas sonoridades se combinan con otras compuestas por como un homenaje sonoro a Jorges Schneider por Gonzalo Biffarella.

Re-lectura de Objetos

Un grupo de artistas multimediales se propone presentar una nueva lectura de algunos de los objetos que integran la colección del Museo de Cultura Tecnológica “Ingenium” que dirije el Ing. Aquiles Gay.
El montaje se adentra en la dialéctica entre objetos con una función específica en un espacio-tiempo determinado y la re-lectura que estos artistas realizan de esos objetos, generando obras que usan nuevas tecnologías, las cuales nos ponen en uno de los caminos que transita el arte y que nos da la posibilidad de cambiar el punto de vista desde el cual leemos la realidad.

Gabriela Yaya, Gustavo Alcaraz, Julio Catalano, César Alarcón, Mauro Belmonte y Yamil Burguener.

67.894.560 min después

El 29 de noviembre de 1877 Thomas Alva Edison presentó ante el público su Fonógrafo. Éste se constituyó en la primera máquina que grababa y luego reproducía sonidos. A partir de ese momento la concepción del Tiempo cambió.
El tiempo podía ser capturado y reproducido una y otra vez.
A partir de ahí los sonidos se transformaron en una materia plástica, maleable, en definitiva una materia a ser compuesta. La materialidad de lo sonoro se ha constituido en el centro del pensamiento musical de los últimos 50 años.
El 29 de noviembre de 2007 (primera presentación de la instalación), 130 años después de aquella presentación de Edison, lo que equivale a 47.149 días o a 67.894.560 minutos después, confrontamos aquella primer herramienta con la última que la nueva luthería ofrece a los compositores actuales, el ordenador. Ordenador que sensa, es decir captura los sonidos del Fonógrafo y las acciones del espectador y transforma esos datos en controladores en tiempo real de un nuevo mundo audiovisual.
Gonzalo Biffarella, Yamil Burguener. Aquiles Gay
obra realizada en colaboración con el Museo de Cultura Tecnológica

Autofotóvoros

Obra colectiva surgida del taller de creación artística con medios electrónicos interactivos, realizado entre el 1 y el 4 de octubre de 2008 en el CCEC, bajo la dirección del artista español José Manuel Berenguer.

El espíritu de esta propuesta se enraíza en el interés por la organización espontánea y la aparición de fenómenos emergentes complejos en colectividades integradas por estructuras individuales de características funcionales elementales. La naturaleza, independientemente del tipo de materia que se considere, está llena de osciladores. Son relojes. De las emisiones de energía en forma de radiación, cada una con su frecuencia característica, a los pulsares y a los planetas que giran alrededor de las estrellas, los sistemas geológicos, como la temperatura a lo largo de la historia de la Tierra, los sistemas bursátiles, los precios, todo puede ser visto como sistemas oscilantes. Los mecanismos homeostáticos de los animales, los miles de genes celulares que se regulan unos a otros en el sistema de expresión del genoma, las redes de células y moléculas determinantes de la respuesta inmune, las células del fascículo de Hiss, que regulan el latido cardíaco, los miles de millones de neuronas de las redes nerviosas que fundamentan materialmente la actividad mental, el aprendizaje, los movimientos sociales y, a fin de cuentas, el pensamiento, son algunos ejemplos de sistemas que tienden a autoorganizarse para, en conjunto, manifestar comportamientos emergentes que deben ser considerados en términos de epifenómenos subyacentes a la estructura básica de cada uno de los elementos particulares que los integran.

El objetivo concreto del taller que da origen a esta parte de la exposición y que se desarrollara en el CCEC, fué la creación colectiva de un trabajo artístico interactivo basado en la organización espontánea de fenómenos complejos en contextos integrados por elementos simples de características funcionales similares. El proyecto se realizó en cuatro etapas. Primera, la selección de los artistas intervinientes, provenientes de distintas áreas artísticas. Segunda, ensamblado de los insectos mecánicos dotados de fototaxia positiva, cualidad que, gracias a sus habilidades motrices, les permite dirigirse por sus propios medios hacia las fuentes de luz más brillantes de su entorno. Tercera, una vez ensamblados los autofotóvoros, éstos se sometieron a condiciones lumínicas ambientales variables y susceptibles de ser controladas por una interfaz de usuario, con la intención de analizar sus comportamientos colectivos y así, en último término, pactar conjuntamente entre todos los asistentes la forma expositiva definitiva del trabajo. La cuarta etapa del del proyecto consistió en el montaje de la en el Museo Genaro Pérez de Córdoba.

La interfaz de usuario, a la que podrán acceder todos los visitantes de la exposición para modificar las condiciones lumínicas del terrario de insectos electrónicos, será programada en MaxMSP-Jitter y constará de un dispositivo de visión artificial que analizará el comportamiento del conjunto de autofotóvoros, así como de cada uno de ellos en particular. Ese análisis influirá en la generación de los sonidos producidos por la instalación. El comportamiento de las fuentes de luz tendrá lugar a través de las señales de la interfaz de usuario canalizadas por una placa de tipo Arduíno.

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