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Leoneses

El grupo leonés
Dentro de la llamada “generación del 68”, de la narrativa española contemporánea, se ubica el “grupo leonés”, surgido en torno al filandón, con una fuerte fascinación por los relatos de tradición oral y el compromiso con la reivindicación de la narratividad. En el grupo destacan los nombres de José María Merino (1941), Juan Pedro Aparicio (1941) y Luis Mateo Díez (1942), con amistad manifiesta en lo personal y reflexiones comunes sobre la problemática de la literatura. Aunque han explorado mundos literarios muy distintos, su punto de conexión es un espacio que pertenece a la memoria de todos: la provincia de León. Y, también, un personaje apócrifo común: Sabino Ordás, “patriarca de las letras leonesas”, quien en Las cenizas del fénix (1985) hace referencia a un territorio del noroeste, Astura, distinto a la distribución geográfica actual y que se caracteriza, culturalmente, por la convivencia de lo misterioso y lo cotidiano. La pertenencia a este ámbito geográfico, donde se conjugan realismo y misterio, genera en los textos de Merino, Aparicio y Díez, una topografía literaria en la que el espacio, en estrecha relación con el tiempo, adquiere funciones narrativas privilegiadas y una gran importancia temática y figurativa.

Se trata de una literatura ligada a la vida, conformada por la suma de la experiencia, la imaginación y la memoria como elementos esenciales para la construcción del mundo, a través de la palabra, iluminadora de la realidad. Una literatura que goza por el solo hecho de contar, como decía el apócrifo Sabino Ordás:
Narrar es contar, y en eso no hay límites ni recetas, contar con encantamiento, fascinando al que lee… Contar con palabras sigue siendo una de esas actividades estéticas que recrean algo sustancial del hombre, una innata propensión a la escritura y a las ficciones.

La obra de los narradores leoneses ha merecido numerosos estudios, tesis doctorales y trabajos de investigación, al igual que varias de sus novelas y cuentos están traducidos a otras lenguas.

La palabra no tiene dueño, el auténtico propietario, que es quien la crea, quien la escribe, se desprende de ella lo antes posible para que alcance a quien la lee, ese otro dueño desconocido y repetido que la hace suya, si estamos de acuerdo en que leer es un acto tan creativo como escribir, ya que la palabra resuena en quien la lee y la ficción se reconstruye, se reescribe en cada lector y en cada lectura.
Luis Mateo Díez

De: “La mano del sueño”, discurso de ingreso a la Real Academia Española de la Lengua. Madrid, 20 de mayo de 2001.
Juan Pedro Aparicio
Nació en León en 1941. Estudió Bachillerato en su ciudad natal y Derecho en las Universidades de Oviedo y Madrid. Realizó también algunos cursos de Periodismo en la antigua Escuela Oficial. Ha vivido durante algunos años en Inglaterra.

Como narrador se dio a conocer el significativo año de 1975 con El origen del mono y otros relatos.

Posteriormente ha publicado las novelas Lo que es del César (1981), El año del francés (1986), finalista del Premio Nacional de Literatura, Retratos de ambigú , Premio Nadal de Novela en 1989, La forma de la noche (1994), Malo en Madrid o el caso de la viuda polaca (1996), El Viajero de Leicester (1997) y Qué tiempo tan feliz (2000).

También ha cultivado el ensayo y el relato viajero. Entre ellos se destacan títulos como Ensayo sobre las pugnas heridas capturas expolios y desolaciones del Viejo Reino (1981), ¡Ah de la vida! (1991) y Los caminos del Esla (1995) . Su libro El Transcantábrico (1982) ha inspirado la puesta en marcha de un tren turístico con el mismo nombre.

En el presente año, ha reeditado El Año del Francés y Lo que es del César y ha publicado La Gran Bruma , una novela protagonizada por el inspector Malo.

José María Merino
Nació en La Coruña en 1941, vivió durante muchos años en León y reside en Madrid. Se licenció en Derecho en la Universidad Complutense. Trabajó en el Ministerio de Educación y en el de Cultura.

Escribió inicialmente poesía, la que ha reunido en el libro Cumpleaños lejos
de casa. Obra poética completa.

. Ha sido galardonado con los premios Novelas y Cuentos (1976), Nacional de la Crítica (1986), Nacional de Literatura Juvenil (1994) y Miguel Delibes deNarrativa(1996).
Bajo el título Novelas del mito , ha publicado en el año 2000 sus novelas El caldero de oro, La orilla oscura, y El centro del aire . Otras novelas suyas son Novela de Andrés Choz, Las visiones de Lucrecia y Los invisibles .

Bajo el título Las crónicas mestizas reunió una trilogía de novelas de aventuras – El oro de los sueños, La tierra del tiempo perdido, Las lágrimas del sol – que transcurren en tiempos de la Conquista de América. Destinada a jóvenes lectores ha publicado la novela Los trenes del verano/ No soy un libro , y a lectores primerizos, la trilogía Aventuras en el cuaderno de hojas blancas.

Sus relatos breves, publicados desde 1982 en varios libros y publicaciones especializadas, están reunidos en el libro Cincuenta cuentos y una fábula . Cuatro nocturnos reúne otras tantas novelas cortas. Tiene en
prensa el libro de ficciones breves Días imaginarios .

Luis Mateo Díez
Nació en Villablino (León, 1942). Estudió bachillerato en León y Derecho en la Universidad de Oviedo. Es funcionario del Ayuntamiento de Madrid desde 1974.

Se reveló como poeta en la revista “Claraboya”. En 1973 publica su primer libro de cuentos, Memorial de hierbas al que le siguen títulos como Las estaciones provinciales (1982), Apócrifo del clavel y la espina (1988), Las horas completas (1990), El expediente del náufrago (1992), la colección de cuentos Los males menores (1993), Camino de perdición (1995) El espíritu del Páramo (1996), La mirada del alma (1997) El paraíso de los mortales (1998). En el presente año ha publicado El diablo meridiano que reúne tres fábulas que se podrían situar en ese punto entre lo real y lo irreal, donde últimamente viene emplazando el mayor reto de su narrativa.

Por sus novelas La fuente de la edad y La ruina del cielo ha recibido el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Literatura en los años 1987 y 2000, respectivamente.

En el año 2000 fue elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua y el 20 de mayo de este año leyó su discurso de ingreso titulado “La mano del sueño”.

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